11 Enero 2013

Jeanne Mandello. Los bríos de la memoria.

Las fotografías rescatan tanto la memoria de lo representado, como la de quienes supieron plasmarla sobre el papel. Hecho por el cual, en las imágenes de esta exposición subyace la travesía existencial de sus protagonistas. A través de estas, la historiadora Sandra Nagel, nos redescubre la obra de una fotógrafa germana, que posteriormente adoptaría la nacionalidad uruguaya. Nacida en Alemania (Francfort, 1907), Johanna Mandello bebió de las vanguardias artísticas de comienzos del siglo XX., que determi-naron los derroteros del arte contemporáneo hasta la fecha. Inscripta en la “Llette-Haus” de Berlín (escuela de formación profesional exclusivamente para mujeres, don-de enseñaban fotografía), sus trabajos reflejan esas oscilaciones de lo experimental, tanto en la técnica, como en la orquestación visual. La determinación de ciertas angu-laciones, la utilización del proceso de solarización, fotomontajes, y “fotogramas”, nos acercan a las obras de algunos creadores que definieron los rumbos de la fotografía de autor. Rodchenko, Man Ray, Lazlo Moholo-Nagy, son algunos de esos referentes, vis-lumbrándose también el aliento de otras fotógrafas de entonces. Entre ellas Lotte Ja-cobi, Germaine Krull o la propia Ilse Bing.  Luego de la ascensión nazi en 1933, Johanna Mandello y su esposo Arno Grunebaum abandonan Alemania. Se radican en Francia donde abren un estudio de fotografía, y cambia su nombre por el de Jeanne. Tras la instauración del Gobierno “colaboracionista” de Vichy (donde se incrementa la deportación de judíos), en 1941 embarcan rumbo a Montevideo. 

Con el transcurrir el matrimonio obtuvo un reconocido lugar en el ámbito local. Primero a través de re-tratos de niños, concebidos fuera del estereotipo del posado tradicional. También se destacan los realizados a representantes de nuestra cultura entre 1944 y 1949 (desta-cándose los de Jules Supervielle, Torres García o Pombo), así como la creación de fo-tografías postales, donde ciertos encuadres denotaban inusuales perspectivas para el medio (“Palacio de la luz”, circa 1950), junto a otras de cariz más tradicional pero ahondando en el misterio de sus atmósferas (“Vista nocturna de la Playa Ramírez de 1950).  Su consolidación fue afirmándose en el entramado social de las clases privile-giadas y en los sectores progresistas del entorno artístico, siendo incluso citada en la revista “Entregas de la Licorne” que dirigía la poeta Susana Soca. De esa etapa que-dan invalorables registros de sus trabajos en Punta del Este. Tanto de personalidades (“Retrato de Rafael Alberti, y el de su hija Aitana ambos de 1947), como del entorno paisajístico. En estos, la observación denota el componente de una sensibilidad abierta a la exploración, entreviendo el asombro de esos ojos llegados de otras latitudes. 

A diferencia de su compatriota Grete Stern, quién afincada en Buenos Aires obtuvo una merecida notoriedad (sus estupendos fotomontajes, entroncan con la matriz mordaz de los llamados “dadaístas berlineses”, y a los que doto de ciertas peculiaridades a tra-vés del mirar rioplatense), Jeanne Mandello no obtuvo luego de su partida el reconocimiento adecuado. 

Esta muestra (que entre otros contó con el apoyo del acervo de la Biblioteca Nacional, el Instituto Goethe, la Embajada Francesa en Uruguay y los des-cendientes de la propia artista), es no sólo una “revisitación” autoral, sino la constata-ción del valor reivindicativo de las imágenes cuando logran ser preservadas. La expo-sición no sólo abarca el periplo montevideano de Jeanne. Tras separase de su primer marido y radicarse en 1953 en Brasil, se encamina nuevamente hacia Europa, afincán-dose en Barcelona. Allí continúa retratando (Joan Miró, 1963), y rescatando aspectos vitales de la vida pública. En este punto, se exhiben fotografías teniendo como marco las Ramblas de dicha capital. 

Sin embargo -salvo dos capturas parisinas fechadas en 1934-, no hay rastro alguno de su actividad anterior, ya que la mayoría de sus archi-vos fueron destruidos por los nazis. Motivo por el que en la exposición realizada en 1994 en el Museo Folwang de la ciudad de Essen (“Fotografinnen der Weimarer Re-publik. Fotografiaren hiess teilnehmen”), sobre mujeres fotógrafas en la época de la Republica de Weimar -y donde su nombre salio nueva-mente a la luz-, no halla sido exhibida ninguna obra correspondiente a ese período. En 1997 se organiza en Barcelo-na una exposición retrospectiva de sus trabajos. Más halla del derrotero existencial o la simple anécdota, la obra de Mandello trasmite en sus intersecciones históricas, no sólo la universalidad de una obra, también lo hace el trasvase creativo y el legado in-deleble de toda huella migratoria.

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“Imágenes de una fotógrafa exiliada. Fotografías de Jeanne Mandello" se inauguró el 6 de setiembre de 2012 en la Alianza Francesa de Montevideo y permaneció expuesta hasta el 13 de octubre de ese año. La curaduría estuvo a cargo de Sandra Nagel, la coordinación de Paul Lalloz y Valeria Veiga y textos de Paul Lalloz, Elisabeth Lattaro y Sandra Nagel.

El catálogo de la muestra puede consultarse aquí.

Esta nota fue publicada en la Revista Dossier de noviembre de 2012. 

 

 

 

1 comentarios en Jeanne Mandello. Los bríos de la memoria.

     
     
    Fernando Cabrera Vie, 26/07/2013 - 16:59

    En la fotografía en particular y en el arte en general se plasman las relaciones entre el autor y el mundo en el que vive. En este sentido, Jeanne Mandello se incorpora a la tradición moderna y a la memoria de nuestro país. Cuando reparamos en su obra, descubrimos que el tiempo que estuvo detenido por tantos años retoma su marcha. Sus imágenes rescatan el pasado pero también rescatan a Jeanne Mandello como fotógrafa de arte.

     
     
     
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