Un cuerno, una manta de lana, un arco, varias flechas. Con los pies descalzos o envueltos en cuero, por el bosque, por la montaña, por el río. Un arma, varias balas, un farol y la piel curtida por el viento y por el sol.

Con una cámara Leica analógica y una Panavision, el fotógrafo Eric Valli se interna con las pequeñas comunidades que habitan los puntos más remotos del planeta. Alejados de las grandes ciudad, de las aglomeraciones, de las industrias, del mercado, en fin, del siglo XXI, ellos viven Off the Grid (Desconectados de la red).

“Cada vez más gente decide vivir a la luz de la Tierra y no ser parte del problema.
He pasado los últimos años con cuatro de ellos, esforzándose por vivir en armonía con la naturaleza en los rincones más vírgenes de los Estados Unidos” escribe Valli en su sitio.

Desencantados. Desencantados del ruido, de los miles de cables que cruzan nuestros cielos, de la comida congelada, del humo de fábricas y autos, de las relaciones que establecemos entre nostros mismos, se fueron. Encantados. Encantados por un bosque nevado en invierno, por un río cristalino, por conseguir su propia comida, por confeccionar sus propias ropas y por dictar sus propias reglas, se fueron.

Valli nació en Dijon (Francia) en 1952. A los diecisiete años su padre le regaló su primera cámara fotográfica y dos años después ya estaba emprendiendo su primer viaje a Afganistán. Fueron muchos los lugares que visitó desde entonces, pero entre los más significativos se encuentra el Himalaya en el cual estuvo más de veinte años “cautivado por sus paisajes y la calidez de su gente”. De esta travesía surgió la obra High Himalaya la cual se transformó en un libro y una película, “Himalaya”*, dirigida por él.

Autodefinido como un viajero o constructor de puentes, Valli documenta la vida y costumbres de quienes viven en estos remotos parajes. De sus fotografías se desprenden los estados de ánimo que invaden al autor al entrar en contacto con estas personas. Mezcla de respeto y admiración, las tomas de Valli están dominadas por una atmósfera cálida y tranquila.
Una única fotografía tomada en el interior de un supermercado parece, sólo parece, desentonar con el resto. Quizá el autor la haya tomado para recordarnos que lo que estamos viendo está sucediendo en este mismo momento y que no es un sueño.

Sitio web de Eric Valli haciendo click aquí.
* La película “Himalaya” estuvo nominada al Premio Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera en el 2000 y recibió el Premio Cesar a Mejor Fotografía y Mejor Banda Sonora ese mismo año.



“Autodefinido como un viajero o constructor de puentes”, este fragmento es en resumen a lo que connotan las fotografías, aunque no hayamos leído el artículo, porque es notorio que existe una diferencia en el tiempo y espacio al cual vivimos, o estamos acostumbrados a ver diariamente, y por otro lado nos podemos dar cuenta que son fotografías actuales por su definición y color.
La elección de estas fotografías podemos ver como Roland Barthes, en su libro “La cámara lúcida”, lo que llama “studium” y “panctum”, donde nos damos cuenta que dependemos de ambas partes para que nos agraden ciertas fotografías, no solo por lo que nos muestra, sino también por lo que nos produce.
Podemos ver como la cámara nos muestra otro mundo, otra forma de vida y otra forma de ver el mundo, nos muestra realidades diferentes. Vemos como la cámara nos ayuda a ver no solo estas realidades, sino también a separarlas. Al mismo tiempo nos muestra como sobreviven, o mejor dicho viven estas personas en esos lugares tan diferentes, y como regresan al pasado para vivir como dice el artículo, “desconectados de la red”.
Como el artículo nos señala: “De sus fotografías se desprenden los estados de ánimo que invaden al autor al entrar en contacto con estas personas.”