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Hermanas Tijeras…

Autor: Diana Mines / indexfoto

La eterna confusión entre erotismo y pornografía, que ha alimentado tantas torpezas en los medios de comunicación contemporáneos, sumó un nuevo capítulo en la red social Facebook: una campaña publicitaria contratada por la empresa discográfica Universal Music para promover el álbum Night Work, de la banda neoyorquina Scissor Sisters, acaba de toparse con las tijeras (“scissors”, en inglés...) de la censura.

La banda había elegido como tapa para su disco, una fotografía del desaparecido Robert Mapplethorpe, a quien ni la muerte ni el reconocimiento internacional parecen haber quitado su potencial provocativo. La imagen, que muestra las manos del también desaparecido bailarín Peter Reed descansando sobre sus nalgas, sensualmente marcadas por una ajustada calza, fue considerada “inapropiada y excesivamente explícita” por Facebook.

La red enfrentó varios embates en los últimos tiempos, sobre eventuales responsabilidades en hechos delictivos que afectaron a algunos de sus miembros, sobre todo menores de edad. Pero los entendibles cuidados que ello la haya obligado a adoptar no pueden justificar errores tan gruesos como el ahora cometido.

La obra de Mapplethorpe escandalizó a públicos y galeristas, ya en vida de su autor, por su recurrencia en el tema del cuerpo masculino desnudo. La estética tradicional, mucho más orientada al cuerpo femenino, había esquivado siempre el protagonismo de los órganos genitales, en todo caso sublimándolos mediante recursos de iluminación o focos difusos. Mapplethorpe tuvo el innegable mérito de probar que los valores estéticos pueden estar plenamente presentes sin necesidad de ocultamientos culposos y sin caer, por ello, en la pornografía.

¿Dónde se sitúa el límite? Etimológicamente, pornografía proviene del griego ” porné ”, término que significaba prostituta . La condición de sexo pago, vendible, está entonces en el origen del vocablo y puede arrojar luz sobre la polémica. La diferencia entre lo erótico y lo pornográfico radicaría en el énfasis creativo -basado en el deseo genuino- de lo primero y en el carácter comercial de lo segundo. No es poca cosa, ya que para garantizar el carácter vendible del sexo es imprescindible respetar los prejuicios y estereotipos que lo rodean en una cultura plagada de doble moral. La pornografía puede exhibir picardía, pero no debe transgredir, porque su circulación masiva -aunque disimulada- la volvería peligrosa para los valores en uso. El arte erótico, en cambio, tiene un potencial revulsivo que explica las airadas reacciones de los círculos conservadores, incluso los más insospechados.

Tal vez tenga un aspecto positivo, a pesar de todo, la censura renovada a la obra de Mapplethorpe. Quizás tengamos que preocuparnos más el día que veamos una de sus fotos utilizadas en algún show televisivo, banalizada como un stencil del Che impreso en brillantina sobre una camiseta de marca. Por suerte, los derechos sobre sus imágenes siguen custodiados por la fundación que lleva su nombre, la que autorizó el uso de la foto ahora censurada en el álbum de Scissor Sisters, por considerarlo compatible con los parámetros de calidad del artista. La imagen - declaró Jake Shears, líder del grupo - "representa un período del que hemos extraído nuestra inspiración para este álbum: la luz y la oscuridad, el hedonismo, la libertad y la tragedia de los años 80 .”

Viene al caso recordar que hasta el próximo 2 de agosto podrá visitarse en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), una vasta retrospectiva de Robert Mapplethorpe.