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Surcando cuadros. Entrevista a Daniel Elissalde

Autor: Magdalena Gutiérrez / indexfoto

“Surcando cuadros. Una travesía de la fotografía en el cine” es el título del libro de Daniel Elissalde ganador de la Convocatoria 2013 de CdF Ediciones. En esta entrevista de Magdalena Gutiérrez, de equipo indexfoto, el autor es consultado sobre diversos aspectos específicos del libro, sobre su labor general en el terreno de la investigación audiovisual y comunicacional, entre otros temas.     

¿Cuál es tu campo de investigación?

Mi campo de investigación es muy amplio y multidisciplinar. Algo característico de las ciencias de la comunicación. Allí se cruzan la teoría de la comunicación, la semiótica, la estética, la antropología, la teoría de la recepción, la historia, la sociología. Me interesa especialmente los fenómenos que tienen que ver con la cultura visual y las prácticas cotidianas que se van instalando en forma masiva a partir de ella.

 
¿Cómo surge el trabajo que presentaste al llamado ediciones CDF, "Surcando cuadros. Una travesía de la fotografía en el cine"?

El trabajo que finalmente se plasma en el libro "Surcando cuadros", surge justamente de estas inquietudes. Resulta cautivante el modo en que nacen la fotografía y el cine, a la vez que los efectos que producen en cuanto a la manera de percibir el mundo. Traté en el libro de enmarcar estos dos fenómenos en dos procesos que van a vertebrar la historia de la imagen en Occidente: uno que busca una democratización en la producción de imágenes y otro que busca un grado de fidelidad cada vez mayor en cuanto a la representación de la realidad. Por un lado quise contextualizar el nacimiento de la fotografía y el cine como necesarios pilares en esos procesos a los que aludía. Por otra parte me pareció muy interesante poder ejemplificar en filmes concretos, el papel que cumple la fotografía en cada uno de ellos, ya no como arte sino como objeto físico, toma y rastro de la realidad o en tanto "forma de mirar". Captar el efecto que produce la imagen fija como fotograma o como imagen en papel, en medio del fluir del cine. 
 
 

Tanto la fotografía como el cine son artes emblemáticas de la modernidad. ¿Cuáles serían las similitudes y diferencias de sus orígenes?

Como te decía, los dos surgen necesariamente como hitos en esos procesos de democratización y búsqueda de mayor iconicidad en cuanto a la reproducción cada vez más fiel de la realidad. Ambos como corolario de investigaciones que venían de mucho tiempo atrás, aunque a veces por distintos caminos. Desde la cámara oscura, la fotografía en la búsqueda de la captación y reproducción posterior de la imagen; desde la linterna mágica, el cine como resultado de un largo camino hacia la reproducción del movimiento, que en los últimos tramos toma como "materia prima" imágenes fotográficas.
 
 
¿Cómo se han influenciado mutuamente las estéticas fotográficas (estática) y cinematográficas (movimiento)?

La influencia entre cine y fotografía surge desde los orígenes. La fotografía toma códigos de otras artes, a los que agrega propios. El cine utiliza estos nuevos códigos junto a los anteriores y a los específicos que aporta. Vemos en muchas obras fotográficas y en instalaciones, cómo una forma artística basada en la imagen fija, trata de insinuar cierto movimiento. Ya sea a través del tratamiento de la toma -efectos de movido- o actualmente con los programas informáticos. Otra presencia es la de monitores con videos, animaciones o filmaciones en las instalaciones fotográficas. En cuanto al cine -y es algo que se estudia profundamente en el libro- muchas veces la fotografía desempeña un papel determinante, ya sea en cuanto a su estética, ya sea como imagen fotográfica que cobra un protagonismo cierto en algunos filmes. Es como si el cine se sintiera especialmente atraído por ese "detenimiento" que proporciona una fotografía inserta en el "fluir natural" de las imágenes.

¿A qué refiere el concepto de pantalla como "lugar antropológico" que señalas en tu investigación?

Creo que la pantalla se transforma en el escenario donde casi todas las imágenes se plasman, más en este tiempo en que estamos totalmente rodeados por ellas. Marc Augé habla de “no lugar” en contraposición justamente al lugar antropológico, aquel que tiene una historia y un espacio propios y característicos. La pantalla puede ser considerada un “no lugar” –en los aeropuertos, en los shopping y vidrieras- pero también constituye hoy en día casi una prótesis, que los individuos llevan consigo en forma permanente, totalmente personalizadas a través de las imágenes y memorias que incorpora –ya sea en celulares, tablets-.

El cine y la fotografía han sido una actividad comercial, luego fueron consideradas disciplinas artísticas y actualmente son también prácticas culturales cotidianas. Tu sostienes que este camino es la culminación de los procesos de democratización de la imagen y de la búsqueda a una fidelidad mayor. ¿Cómo se ha dado este camino en donde la digitalización ha colocado a la imagen fotográfica en otro status al perder su condición de huella irrevocable?  

La digitalización de la imagen no es más que una consecuencia necesaria e ineludible en ese camino. La fotografía debía volverse capaz de fluir por el ciberespacio, para poder ser captada, guardada, transmitida o desechada con solo un clic. Debía incorporarse a la pantalla, transformándose ésta en su lugar de trabajo –como el antiguo laboratorio- siendo las pinzas el mouse y los líquidos y las ampliadoras, programas informáticos. Esto trajo como consecuencia la pérdida de su estatus de huella mecánica, de imagen probatoria e irrevocable de que algo estuvo alguna vez frente al lente y fue reflejado por la luz que imprimió la película. Ahora la imagen puede producirse de “adentro hacia afuera”, a partir de algoritmos numéricos; en contraposición a la fotografía análoga, donde necesariamente debía ser el reflejo de un modelo exterior.

Tu investigación incluye el análisis de varias películas: La ventana indiscreta, Rouge, La insoportable levedad del ser, El dirigible, Cigarros, Blow Up, Palermo Shooting, ¿Cuáles han sido los criterios de selección utilizados para la elección de las mismas?

Los filmes han sido seleccionados en base a dos criterios básicos, uno en cuanto a la pertinencia de cada película como claro ejemplo de  lo que quería mostrarse, otro en cuanto a los niveles de calidad en cada una de ellas. La fotografía  revelada como un elemento vertebrador de la narración o al menos determinante en algún aspecto de la historia –Rouge, El Dirigible, Blow up, Cigarros- o en como “forma de mirar y percibir el mundo” –Buenos Aires Viceversa, La insoportable levedad del ser, Palermo Shooting, La ventana indiscreta-.

¿Cuáles son actualmente los lugares posibles de estudio y reflexión de esta temática en Uruguay?

Al ser una disciplina relativamente reciente, es difícil encontrar lugares de estudio y reflexión sobre esta temática. Pero últimamente se vienen creando, abriendo, a través de espacios como los que brinda el CdF,  las carreras curriculares en las distintos institutos de nivel terciario, o los diversos encuentros y congresos que se realizan regularmente, apoyados por todos estos actores.

¿Qué estás investigando actualmente?

Actualmente estoy investigando las prácticas culturales que tienen que ver con los fenómenos y dispositivos audiovisuales, sobre todo la pantalla, justamente como lugar y artefacto en el que se plasman y vehiculizan esas prácticas.

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Daniel Elissalde nació en Montevideo en 1964. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la UDELAR en 1996. Primer Premio “Jóvenes Narradores” de la IMM, 1993. Participó del libro Actualidad de la Comunicación, UDELAR, 1997. Publicó “De pegar en papel a colgar en Internet” en Artículos de investigación en fotografía, CMDF, 2009. Obtuvo Mención en el Premio Nacional de Letras del MEC 2010, categoría Ensayo de Ciencias Sociales, con la obra Mirando a trasluz. Publicó “Una travesía con horizonte y sin final” en Interfaces: Retrato y comunicación. PhotoEspaña y La Fábrica Editorial. 2011. Autor junto a Mariela García del libro “Historias del Palacio Salvo” en 2013. Publica habitualmente en “Revista Relaciones” desde el año 2003. Ha presentado ponencias en diferentes Encuentros y Congresos de su especialidad.

Este trabajo fue seleccionado en la Convocatoria 2013 de CdF Ediciones. Apuntando a estimular la producción de trabajos fotográficos y a promover la realización de libros de fotografía, desde el año 2007 el CdF mediante convocatoria pública edita anualmente un Libro fotográfico de autor UY. En 2008, buscando estimular también la producción escrita, se agregó una convocatoria para la edición de un libro de Artículos de investigación sobre fotografía; en 2009, una convocatoria para Latinoamérica de Libro fotográfico de autor LA; y en 2011, un llamado para sendos Libros de investigación sobre fotografía, para Uruguay y Latinoamérica. Sumándose a esos llamados, en 2012 se lanzó la categoría Fotolibro, en la que cada postulante puede elegir libremente el formato y las características del libro. 
La selección de Libro fotográfico de autor UY, Libro fotográfico de autor LA y Fotolibro estuvo a cargo de Leandro Villaro (AR), seleccionado por el CdF como jurado en Latinoamérica; Diego Tocco (UY), elegido por el CdF como jurado en Uruguay; y Gustavo Maca Wojciechowski (UY), en representación de los participantes. 
La selección de Artículos de investigación sobre fotografía y de Libro de investigación sobre fotografía, estuvo a cargo de Claudia Feld (AR), seleccionada por el CdF como el jurado en Latinoamérica; Ana María Rodríguez (UY), elegida por el CdF como jurado en Uruguay; y Mónica Maronna (UY) en representación de los participantes. Las bases del llamado se encuentran disponibles en el sitio web del CdF.